Hoy Descubrí Descubrí que el ser más peligroso, es aquel que teme al amor, porque el miedo, siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Temerle al amor, es temer a la vida; Y los que temen a la vida ya están casi muertos. Descubrí que prefiero los errores de mi entusiasmo, a la indiferencia de las heridas. Descubrí que el amor es, por encima de todo, la donación de uno mismo. Hoy descubrí que mis besos son mordiscos... que aprendieron educación. Que no importa con quien estemos, si para respirar nuestros placeres, debemos subir a una cúspide que también los espera y desea. Que no somos dueños de nadie ni de nada, y tampoco los tenemos. Que también debemos buscar para vivir, los alimentos del alma y cuerpo, si nadie nos lo procura. Descubrí que el hombre puede ser leal, pero no fiel, pues la lealtad es atender la necesidad del otro, estando omnipresente en sus reales carencias, y no en sus caprichos. Que quien se crucifique, padeciendo necesidades por deseos ajenos, no es leal a si mismo, ...y que fieles, son los perros, no el hombre. Que no podemos tener todo lo que ansiamos, pues nos vestimos con un solo traje por vez. Descubrí que nuestro karma hay que llevarlo y respetarlo, nunca esquivarlo. Que solo somos administradores de todo lo que creemos que es nuestro en esta vida, y nada nos pertenece. Que mi corazón sigue lastimándose, a pesar de la experiencia, y por sobre todo, que el que no valora al amor, no se lo merece. Autor: Domingo Constantino Zappone
Hoy Descubrí
Descubrí que el ser más peligroso,
es aquel que teme al amor, porque el miedo, siempre está dispuesto
a ver las cosas peor de lo que son.
Temerle al amor,
es temer a la vida; Y los que temen a la vida
ya están casi muertos.
Descubrí que prefiero
los errores de mi entusiasmo,
a la indiferencia de las heridas.
Descubrí que el amor es,
por encima de todo,
la donación de uno mismo. Hoy descubrí que mis besos
son mordiscos...
que aprendieron educación.
Que no importa con quien estemos,
si para respirar nuestros placeres,
debemos subir a una cúspide
que también los espera y desea.
Que no somos dueños de nadie ni de nada,
y tampoco los tenemos.
Que también debemos buscar para vivir,
los alimentos del alma y cuerpo,
si nadie nos lo procura.
Descubrí que el hombre
puede ser leal, pero no fiel,
pues la lealtad
es atender la necesidad del otro,
estando omnipresente en sus
reales carencias,
y no en sus caprichos.
Que quien se crucifique,
padeciendo necesidades
por deseos ajenos,
no es leal a si mismo,
...y que fieles, son los perros,
no el hombre.
Que no podemos tener todo
lo que ansiamos,
pues nos vestimos
con un solo traje por vez.
Descubrí que nuestro karma
hay que llevarlo y respetarlo,
nunca esquivarlo.
Que solo somos administradores
de todo lo que creemos
que es nuestro en esta vida,
y nada nos pertenece.
Que mi corazón sigue lastimándose,
a pesar de la experiencia, y por sobre todo,
que el que no valora al amor,
no se lo merece.
Autor: Domingo Constantino Zappone